EL AMOR NO SE OFENDE


El amor no busca ser perfecto, ya lo es, lo que el busca es experimentarse, por eso el amor no quiere cambiar nada, el amor quiere amar todas las partes, abraza todas la verdades y todas las mentiras, si una ofensa fuera una flecha que nos lanzan, el amor amaría la flecha y la herida.

El amor nos abre todas las posibilidades para poder integrar y aceptar todo lo que la vida nos trae, somos nosotros mismos los que incapacitamos esas posibilidades.

La razón por que nos ofendemos es porque tenemos miedo a sentir que amo a todos por igual, porque significaría que si comienzo amar a todos por igual, quiere decir que tendré que aceptar que no tengo razón alguna para ofenderme, que todas esas ideas, justificaciones, pensamientos en general de porque yo me merezco más y tú menos, entre otras comparaciones, no tendrían sentido y tendría que admitir que estuve equivocado todo el tiempo.

Cuando alguien realiza una opinión, o juicio, si este juicio existe dentro nosotros va chocar con algo en nuestro interior, cuando nos ofendemos por ejemplo sentimos algo que nos incomoda, entonces aparecen dos opciones, una desde donde podríamos ser capaz de aceptar esa incomodidad que se siente en nuestro interior y observar qué es lo que está pasando, o en su lugar elegir pensar que es el otro el que me trae esa incomodidad y nos ofendemos.

Para que algo nos ofenda debe existir algo de la misma intensidad dentro nosotros que me haga sentir ofendido. Por ejemplo cuando alguien nos dice egoístas y nos ofendemos, es porque hay un egoísta dentro de nosotros que está oculto esperando salir, pero lo escondemos sin percatarnos que se pone en evidencia al sentirnos ofendidos. Porque de alguna u otra manera lo que llamamos ofensa es solo un activador de la parte oculta que lleva mucho tiempo dentro de nosotros escondida y que esta esperando ser reconocida por nuestra conciencia para justamente dejar de sentirnos así.

La ofensa es como una astilla, nos incomoda y hasta nos hace doler, para sacarla sabes que no puedes culpar a la madera por tener astillas y tampoco sacaras tu astilla culpando a la madera por astillarte. De la misma manera podemos hacernos cargo del sentimiento que nos produce esa ofensa para dejar de sentirla, para eso tienes que haber caído en cuenta que ofenderte era sentirte incapaz de aceptar que no podías amar aquel sentimiento que te hacía sentir ofendido.