VIAJE AL INTERIOR


Este es un relato, una forma de historia sobre el camino que recorremos para llegar al fondo de nosotros mismos, que aveces ese lugar olvidado que esta dentro de nosotros nos revela cosas maravillosas y nos nutre para vivir con mas intensidad, alegrando mas nuestro corazón en nuestro camino, aveces antes de querer entender algo con mayor claridad primero tenemos que hacer un viaje... un viaje al interior.

Emprender un rumbo sin saber dónde vas llegar o conseguir, es lo mejor para el corazón, es una halago a la vida, tirarse a la aventura nos hace sentir vivos, activa todos nuestros sentidos y la plena atención se vuelve nuestro guía, a veces para saber mantener el equilibrio hay que aprender a perderle, la vida es un viaje donde todo está en cambio incluso nuestra propia vida, lo que hace feliz a alguien no es el final del camino, primero porque en la vida no existe ningún final, ni siquiera la muerte, ella solo es un nuevo comienzo alguna parte también, quedarse mirando atrás no tiene mucha importancia, y pensar cómo será después tampoco.

El camino mismo ya trae tantas cosas que es más emocionante no saber, es un constante permitirse sorprenderse de lo nuevo que trae el camino, por eso procura que tu camino no sea estrecho, escoge siempre un camino grande y ancho, para que puedas moverte con flexibilidad y jugar un poco dentro de él, así no tendrás estar tan preocupado en caerte algún precipicio, paso a paso la vida se va dando, latido a latido vas encontrando un eco en el vacío, que te das cuenta que todo palpita en un solo momento, como tu y como todo, ya que todo es parte de la misma experiencia, disfrutar la existencia, saber que vives.

La mente siempre fiel a su labor rebusca en su interior de qué manera podemos estar más seguro, como ella solo conoce lo conocido por su experiencia entonces no puede asegurarnos un buen final siempre. Cuando es muy desconocido el camino tiende a buscar algo conocido que le dé seguridad y cuando no hay nada conocido tiende a retroceder donde está más cómodo o seguro, pero cuando abrimos el corazón atreviéndonos a saltar al vació, conectamos con la energía de la naturaleza, del planeta, del equilibrio que nos da estar en el momento presente.

Solo en el presente podemos ver lo nuevo, aparecen las sincronías que son informaciones de hechos que resuenan con nosotros y que nos hacen saber que todo está bien. Cuanto esto ocurre más seguido la mente se pone al servicio del corazón manteniéndose mas presente, solucionando de manera espontánea y creativa problemas nuevos que se presentan en el camino. Crece una especie de valentía en el interior que te anima a avanzar más y más, hasta llegar cada vez más cerca y más profundo. Aunque el camino se ponga difícil paso a paso vas aceptando más las cosas como vienen, aunque todavía no sabes dónde vas a llegar exactamente, solo sabes que debes continuar hasta cuando algo te diga que debes parar y regresar a casa.

Cuando llegas por fin a ese lugar, es más parecido como encontrar una cueva, ya no sabes si continuar y entrar al interior de esa cueva porque todo esta tan oscuro que te da miedo, entonces solo te paras en la entrada para ver y escuchar que cosas habrá allá adentro. De pronto solo escuchas un sonido de un pequeño riachuelo que entra por dentro de la cueva, intuyes que en este espacio lo único que te podría guiar en el interior de esa tenebrosa cueva, es escuchar el agua fluyendo. Entonces con libre voluntad decides entrar, fluyendo como el agua te dejas llevar siguiendo el sonido del riachuelo que te llevaba al centro de la cueva, solo confía en el flujo del agua y síguelo.